Contratos desastrosos y pensiones anticipadas

Equipos NBA: antes de gastar dinero, pensadlo dos veces.

Enrique Bajo.

Cuenta la leyenda que la prueba final para ascender a socio en cualquiera de las Big Four, consiste en resolver un caso de salary cap de la NBA. Un caso plagado de exceptions, derechos birdssign-and-trades y algún undrafted prometedor al que hay que firmar de cualquier manera. El objetivo es configurar el mejor equipo posible con un presupuesto dado, operando siempre, eso sí, bajo las complejas reglas contractuales de un universo financiero hasta los topes de asteriscos y singularidades.

Vale, por ahora no pasa de leyenda. De una que se me acaba de ocurrir hace cosa de quince minutos, de hecho. Pero ¿a que sería la leche?

Después de todo, la situación de un gerente de Ernst & Young sentado ante un balance general, no es tan distinta en muchos aspectos a la de un general manager frente a un borrador de su plantilla a principios de cualquier verano. 

Cada temporada, las franquicias deben moverse entre dos extremos: el mínimo salarial (un invento maravilloso del que hablaremos otro día) y el máximo salarial, consistiendo el primero en el 90% del segundo. Y en ese espacio, así a brochazo limpio, es en el que los general manager pueden jugar a ser Dios con total libertad. 

Sin embargo, entre el dinero que las franquicias gastan cada temporada en salarios y los jugadores habidos en sus plantillas, hace mucho que dejó de haber una relación directa, y mucho menos proporcional. Desde unos años atrás, empezó a desarrollarse una tendencia que no ha hecho sino acentuarse con el paso del tiempo.

Pagando los platos rotos

En 2015, para establecer un punto de partida, 10 de los 30 equipos de la NBA pagaron al menos 1 millón de dólares a jugadores que ni siquiera estaban en aquel momento en sus filas. En la mayoría de los casos, los susodichos estaban metiendo canastas e ingresando cheques simultáneamente a las órdenes de otro club. Y en algunos casos, los menos, ni siquiera eso. Este pequeño grupo ('mis dieses', que dirían las juventudes de ahora) se había pasado a otro deporte popular: il dolce far niente. (Felizmente) retirados.

Y todo este dinero, aquí va el datazo, computa exactamente igual en el salary cap.

Cuando un jugador se retira, es despedido o acuerda un buy out, todo el dinero garantizado en su contrato que le quedase por percibir, no desaparece automáticamente del Pasivo del Excel, por más que las franquicias así lo deseasen. A ese dinero se le conoce en la jerga como 'dead'.

Dinero muerto. Sin retorno.

En otras palabras: que las franquicias ya pueden darlo por perdido. Un negocio no muy redondo, al menos para ellas.

No obstante, con el nuevo convenio colectivo introducido en 2011, las franquicias de la NBA se reservaron un poder excepcional; prácticamente un ticket de vuelta al pasado que les permitía, hasta cierto punto, paliar una parte de sus viejos desaguisados, que tanto les venían a castigar por sus malas decisiones y exceso de fe en un jugador: la cláusula de amnistía. Un mulligan. Un precioso borrón y cuenta nueva por curso y a discreción.

Cada equipo podría cortar a un solo jugador antes de cualquier temporada durante la vigencia del CBA (sólo para contratos firmados anteriores a la firma del nuevo convenio) y que, con ello, el 100% del sueldo del jugador fuese eliminado del cap threshold del equipo para los propósitos de límite salarial e impuesto de lujo.

El caso de Gilbert Arenas en 2011 es, de largo, el más archiconocido y paradigmático de los 19 que tuvieron lugar en los tres primeros años desde su entrada en vigor. Devorado por las lesiones de rodilla y no quedando ni los decimales del gran y viejo 'Agente Cero', los Orlando Magic decidieron emplear la cláusula de amnistía para romper lazos con el jugador a la par que eliminaban de su salary cap los 62 millones que éste aún tenía pendientes de cobrar (del contrato de 111 que había firmado tres años antes con los Wizards) y que percibiría de todos modos. 

Pero la amnistía, en el subgrupo de especies raras, no es el ornitorrinco del mundillo.

Hay algo más extravagante, más anómalo y más ad hoc todavía. Una figura que acabamos de ver en acción gracias a Omer Asik y que es la razón que me empujó a elaborar este artículo. La career-ending injury/illness. No se han complicado la vida con el nombre, el cual explica exactamente cuándo esta figura, aplicada por la NBA de oficio, se puede conceder y aplicar. Sólo en los casos en que una lesión o una enfermedad es de una seriedad tal que pone fin, de forma axiomática, a la carrera baloncestística del jugador. 

Ha sido el caso del pívot turco, que presa de una artritis inflamatoria crónica ha ido demorando y demorando su vuelta a las canchas hasta hacerla definitivamente imposible. Del contrato que firmara con Chicago hace años, le quedaban 3 millones garantizados para la temporada 2019-20; 3 millones que aferrándose a esta fórmula, los Bulls han logrado borrar del cap (aunque Asik los cobre igual).

¿Y cuando no hay ni amnistía ni career-ending injury/illness, y un jugador decide que ya es hora de colgar las zapas y ceder el dorsal? Pues de los 21 casos que se encontraban en este situación a comienzos de la 2018-19, aquí van tres de los más particulares. Los auténticos reyes del mambo.

Tim Duncan

Jubilado en 2016 tras una carrera espectacular,el ultimo favor que se hizo a sí mismo fue firmar un contrato más con los San Antonio Spurs. 6,4 millones de dólares a cambio de una temporada que jamás llegó a disputar. Tras su decisión de no seguir, los tejanos pusieron en marcha la stretch provision para dividir el pago en varios años. Esta temporada, por no hacer nada, Duncan ha visto como su cuenta nómina sumaba un plus de 1,6 millones de dólares. 

Deron Williams

Hay quienes todavía se atrevieron a mencionar su nombre el pasado mes de marzo, cuando se acercaban los playoffs y los equipos punteros apuraban los instantes finales para reforzar sus plantillas con la clásica dosis de veteranía. 

Pero de Deron, a lo que más pegado se le ha visto últimamente es a los palos y a las pelotas de golf. Un clásico paso a la derecha entre aquellos deportistas recién retirados que se resisten a hundirse en las profundidades del sofá. Retirada oficiosa del playmaker, que no oficial (aplazando lo inevitable), pero cobrando bastante más que varios machacas de la liga. Los Nets le debían aún 16,5 millones de dólares, cantidad que justo ha terminado de cobrar esta temporada.

Monta Ellis

Como Deron, pero más gris y menos nítido. ¿Está, acaso, retirado Monta Ellis? El escolta sólo tiene 33 años, y hace tres lo estaba literalmente petando en los Dallas Mavericks (casi 19 puntos por partido). Luego siguió rindiendo un año a un nivel más que aceptable en Indiana, para luego firmar una temporada atípica en él. No podemos calificarla como mala porque en términos de acierto y porcentajes no lo fue (44% en tiros de campo y 32% en triples… en la media de su carrera), pero sí fue de lo más tímida. Pocos tiros, escaso protagonismo… Uno de los escoltas más eléctricos de la liga había dado un inexplicable paso atrás.

Y de ahí, jamás se supo. Muchas especulaciones, muchos rumores de vuelta (a sus viejos Warriors) pero la realidad es que Ellis lleva dos temporadas sin jugar un solo encuentro oficial.

Eso sí; en 2015, cuando se enroló en los Pacers, nada de esto parecía posible. Ellis era un anotador más que aprovechable a medio plazo, y en Indianapolis decidieron firmarle un acuerdo de 4 años y 44 millones de dólares.

Tras el bajón de rendimiento y con la llegada al equipo de Victor Oladipo, la franquicia de Larry Bird optó —otra más— por el despido y la tirita de la stretch provision (con 11,2 millones aún pendientes). Dinerito, dinerito que seguirá depositándose religiosamente en la cuenta de Ellis hasta la 2021-22.

La lista actual

Nombres más o menos conocidos que han recibido hasta esta temporada o seguirán recibiendo cheques de dead money en próximos cursos: Josh Smith, Carlos Delfino, Demetrius Jackson, Troy Williams, C.J. Watson, Joakim Noah, Dakari Johnson, Spencer Hawes, Larry Sanders, Kyle Singler, Martell Webster, Matt Barnes, A.J. Hammons, Luol Deng, Cole Aldrich, Festus Ezeli, Anderson Varejao, Pau Gasol…


El 30 de junio a las 18:00 hora de Nueva York (1 de julio a las 00:00 hora de España, sí, está noche) se abrirá de forma oficial el mercado NBA. Unos 200 jugadores buscan equipo y los millones de dólares volverán a repartirse con alegría. Y dentro de unos años, de nuevo, volveremos a escribir un artículo como este.

¡Buen domingo!