Zion no es un gordo

Realmente nadie sabe lo que es.

Elio Martínez.

“Con ese peso no puede jugar”. “Derrick Rose 2.0”. “Se veía venir”.

¿Cuñadismo? ¿Ignorancia? ¿Sabiduría? 

¿Cuál es el la realidad física de Zion Williamson? 

Un día antes de arrancar la temporada nos llevamos el disgusto. Zion Williamson había pasado por el quirófano para someterse a una artroscopia en su rodilla derecha debido a un desgarro de menisco y no le veremos debutar hasta bien entrado diciembre. Las reacciones inmediatas, los horribles hot takes que tantas veces nos dejan en evidencia cuando los soltamos a los cuatro vientos, tomaban el mismo camino: Zion es un gordo y mientras no adelgace no puede jugar.

Y al día siguiente, con tanto gordo por aquí y por allá, habló el presidente de operaciones de baloncesto de los Pelicans, David Griffin, un hombre que de baloncesto y jugadores sabe un rato. El hombre está harto de que la gente pregone que New Orleans, un equipo dirigido por profesionales, eligió a un obeso en el draft que debe entrenarse y adelgazar si quiere aguantar en la NBA.

“Que se piense que esto ha pasado porque Zion está en malas condiciones físicas es una idiotez. No estaba mal cuando metió 12 canastas de 13 tiros contra Utah la semana pasada. No es eso lo que ocurre. Simplemente tiene un cuerpo singular desde el punto de vista de la física”.

Zion es único, no hay referencias similares en el mundo NBA comparables a él —LeBron, por dar un nombre, es algo más alto y tiene menos volumen muscular— y por tanto la gestión de su cuerpo es un work in progress. Los preparadores físicos y el cuerpo médico de los Pelicans están aprendiendo día a día cómo reacciona Zion en todo: entrenamientos, partidos, alimentación, recuperación.

“Es un portento de la naturaleza. Está en la élite en lo que a condición física se refiere y así se mantiene. Puede estar en 124 kilos con un 8,5% de grasa corporal o en 127 kilos y el 9% de grasa. Estamos en el proceso con nuestro cuerpo médico, aprendiendo a cómo mantenerle ligero y otorgarle fortaleza y resistencia a la vez que la estabilidad y control que necesita para manejar la torsión que genera.”

Y aquí la clave:

“Gana masa muscular tan rápido y gana peso tan rápido que nadie ha tratado con alguien como él. Tiene 19 años y va a ser una experiencia de aprendizaje para todos nosotros”.

“Con menor peso, lo de que haya menor torsión es solo una teoría. Fíjate en Blake Griffin, alguien que generaba una cantidad enorme de torsión y los problemas que tuvo en su carrera. Le tomó un tiempo encontrar el estancamiento en su cuerpo y creemos que puede ocurrir lo mismo con Zion”.

Con 19 años recién cumplidos y esa singularidad, Zion no es el Zion definitivo. Al resto de jugadores de 19 años les sucede lo mismo, pero con Williamson el camino a recorrer es más incierto porque su cuerpo es un espécimen único con explosividad y potencia difíciles de creer. Puede que no consiga tener una carrera larga en la NBA. Puede que sí. Pero no se puede caer en la simpleza de “está gordo” porque si ese fuera el problema los Pelicans ya le habrían hecho bajar 15 kilos de peso este verano.

Queda esperar a ver su evolución, confiar en que equipo y Zion sepan encontrar el punto óptimo de preparación a todos los niveles y que no se corran prisas con él, algo que no tengo dudas que será así. A Embiid o Simmons no los vimos en su campaña inicial en la NBA y ahora son dos estrellas.

(Más sobre Zion en nuestro serial de verano: capítulo I, II y III).


Siakam no se conforma

Los 130 millones de dólares que se ha asegurado bajo contrato hoy lucen mejor que ayer. 34 puntos, 18 rebotes y 5 asistencias en 38 minutos contra los Pelicans —eliminado con 6 faltas antes de llegar a la prórroga— en el arranque de la temporada. Tiene 25 años y margen de mejora. Los Raptors le van a dar vía libre para convertirse en una estrella si es capaz de seguir creciendo en la pista. Ojo también a los 34 puntos con 5 de 7 en triples de Fred VanVleet. Aquí hay jugador para rato.

Davis jugando al poste

Anthony Davis no quiere jugar de pívot, pero anoche hizo 17 jugadas al poste contra los Clippers, la cifra más alta de su carrera. Otro dato a vigilar por si convierte en tendencia.

Buscando diferenciarse

Desde que los Clippers adquirieron a Leonard y George, la maquinaria de la franquicia ha ido en una misma dirección: plantar cara a la alargada sombra de los Lakers en lo que a percepción fuera de la pista se refiere. Los Clippers son el hermano pobre de Los Ángeles porque su historial como franquicia es el perfecto resumen de un equipo hazmerreír, así que toca explicar a la humanidad que los Clippers de la 2019-20 son otra cosa.

Nuevo diseño de la cancha, nuevo diseño en la camiseta alternativa, Doc Rivers diciendo que los Lakers cuentan títulos de más porque antes estaban en Minneapolis, mensajes como “la lucha por encima del glamour” o “las calles por encima de los focos”, Kawhi Leonard apareciendo en anuncios para promocionar la nueva película de Terminator…

Los Clippers, además de estar entre los máximos favoritos a ganar la NBA en 2020, están construyendo una nueva identidad que dará frutos poco a poco. Y se notará, porque cada día que pase más aficionados irán mostrando su simpatía por una franquicia que dejará de estar asociada con la derrota, el fracaso y un antiguo propietario deleznable.

Doc Rivers:

“No estamos tratando de quitarle el brillo a otro. Tenemos nuestro plan en marcha. Nunca creía que podríamos tener algo nuestro en marcha y eso lo que más me frustraba. Ahora lo tenemos”.


Buena jornada de miércoles noche con 11 partidos.